Santo Tomás de Aquino, una celebración en torno a la fe, el pensamiento y el carisma dominicano

24 de marzo de 2025
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El pasado domingo 23 de marzo, el Colegio Mayor Aquinas celebró la festividad de su patrón, Santo Tomás de Aquino, con una jornada de encuentro que combinó espiritualidad, reflexión académica y convivencia. Aunque la memoria litúrgica del santo tiene lugar el 28 de enero, tradicionalmente el Colegio Mayor traslada a marzo su celebración para evitar su coincidencia con la época de exámenes. Este año el torneo deportivo que se celebra la víspera, tuvo que ser suspendido a causa de la climatología tan inusualmente adversa de este mes de marzo.

 

Tras la celebración de la eucaristía, presidida por fray Javier Garzón O.P., capellán del Colegio Mayor, tuvo lugar el Acto Académico en el que fray Vicente Botella O.P., Maestro en Sagrada Teología y Vicedecano de la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de la Universidad Católica de Valencia, impartió la lección magistral.

Fray Vicente desarrolló en su exposición la relación entre Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden, y Santo Tomás de Aquino, uno de sus hijos más preclaros. Citando a Chenu, advirtió de cómo el carisma de la predicación de la Orden fundada por Santo Domingo es la fuente de la que bebe la vocación teológica de Santo Tomás. Y ejemplificó, a través de dos anécdotas personales, la unidad en la diversidad propia de la Orden: la primera, cuando una alumna le confesó que los frailes dominicos le parecían muy diferentes entre sí; la segunda, cuando, tras una conferencia, uno de los oyentes le dijo que se notaba que era dominico por la claridad y el orden que perseguía en su exposición.

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A partir de estas experiencias, Botella destacó cómo los dominicos, siendo diferentes entre sí, comparten un modo común de situarse ante el mundo: una manera dialogante, ordenada y clara de pensar la fe. Subrayó que la teología de Santo Tomás parte de la escucha, busca responder desde la razón a quienes piensan diferente, y se estructura con lógica interna, sin renunciar nunca a la predicación doctrinal como destino final de la reflexión teológica.

 

“El carisma dominicano —afirmó— es fácilmente reconocible: hay algo que nos une, aunque no haya uniformidad. La comunión, como el amor, es precisamente eso: una unidad en la diferencia.”

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Por su parte, el Director del Colegio Mayor, D. Ignacio Antón, OP, invitó a los colegiales a seguir las enseñanzas de Santo Tomás a la hora de buscar respuestas al sentido de la vida. Recurrió, para ello, al diálogo que Pío Baroja nos presenta entre Andrés y su tío en El árbol de la ciencia. “Razón o corazón, árbol de la ciencia o árbol de la vida, es, en realidad, un falso dilema; si hay algo que está en el ADN de la espiritualidad de los dominicos es el rechazo a todo dualismo -señaló-. Este es el equilibrio que estamos llamados a educar, porque el corazón sin la razón está ciego y la razón sin el corazón está muerta”.

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